NATURALEZA Y EMOCIONES PERSONALES

El trabajo plástico de Alo –ya sea dibujo, ya sea fotografía- me ha invitado a evocar los territorios que me pusieron en contacto emocional con la Naturaleza. No he precisado subir montañas elevadas ni alejarme demasiado de la civilización para obtener unos magníficos resultados.

?La zona en cuestión se halla limitada en un área no superior a los treinta kilómetros cuadrados, en donde destaca la cumbre de la Peña Juliana de 1.476 metros. Desde ella, bajando por el Barranco del Rasinero, se llega al estrecho del Cascajar, un túnel ganado a la piedra por los manantiales, que tiene certificado de nacimiento del río Palancia.

Llegar al singular paraje suponía caminar siete u ocho kilómetros desde Bejís, sin encontrar a nadie en medio recorrido y situarse en un mundo aislado del mundanal ruido, que daba la sensación de vivir en el comienzo de los tiempos. Sólo se escuchaba el sonido de los pájaros y el chapoteo de los chorrillos que caían de los manantiales de las paredes del estrecho. Las truchas ya corrían, en grandes grupos en los primeros tramos de la corriente.

La misma sensación me produjeron mis visitas a la fuente del Quiñón, desde la que se observaba un mayor caudal en el río Canales, que en su recorrido más cercano al pueblo nos permitía coger barbos con las manos, acosándoles hacia rincones con menos agua, y donde nos bañábamos en el mismo lugar, La Badina, donde recientemente se han descubierto huellas de dinosaurios, que habitaron estas tierras hace 245 millones de años.

Pide Alo que no despertamos la montaña, que la dejemos tranquila en su aparente sueño. Sin embargo, la piedra cambia su postura y nos manifiesta otra fisonomía. El nacimiento del Palencia ya no es lo que era, la cuna de su estrecho inicial dejó de emanar agua; el río sigue, pero más abajo; diríase que ahora nace en la fuente de Los Cloticos. Y una serie de circunstancias han
hecho que desaparecieran las truchas y sólo repoblando se ha logrado alguna temporada de pesca.

También se marcharon los barbos del Canales y las rocas de La Badina, que parecían caídas en un movimiento sísmico, tampoco están. El paisaje es diferente a como lo conocí. Y en esa diferencia hay que añadir, lamentablemente, algunos incendios que arrasaron grandes extensiones de bosque. El paso del tiempo existe y, en ocasiones, queda puntualizado, para bien o para mal, en donde reina la Naturaleza.

RAFAEL PRATS RIVELLES
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Información de contacto:

Alejandro González “Alo”, Albacete 1979
Artista plástico y fotográfico
Técnica de carboncillo y grafito ubicada en el abstracto
alo604@gmail.com

El fotógrafo y dibujante albaceteño Alejandro González “Alo” acercará hasta el Café Literario Indiano de Albacete el próximo sábado 23 de junio con la exposición “Fuego y Agua” su nueva serie de láminas inspiradas en los cuatro elementos fundamentales.

La idea de aplicar el concepto esencial de la naturaleza en forma de sus cuatro elementos al medio ecuménico de la lámina con las técnicas del grafito y carboncillo no deja de tener su parte de original. La tiene porque no es precisamente en este medio y con esta técnica como estamos acostumbrados a encontrarnos con las representaciones de la máter natura. Y es que Alo prescinde atrevidamente de la gama de color, siguiendo con ese gusto por el binomio blanco-negro que ya nos mostrara en muchas de sus fantásticas fotografías del hielo alpino de su exposición Efímeras. Pero esa ausencia cromática no solo no nos priva de todo un universo sensorial muy bien expresado por el autor, sino que es esa misma austeridad la que lo acrecienta en su fuerza original. Pese a todo, el autor nos avisa: “Para realizar esta serie he utilizado, como referentes, las formas de cuatro elementos fundamentales: tierra, aire, fuego y agua; sin embargo, los dibujos están solo inspirados en esas líneas. Cada espectador dibujará en la abstracción su propia realidad”. No nos cabe ya duda de la precisión y dificultad que entraña la propuesta que el artista nos ofrece. Y de su base en un precioso abstracto.
La muestra se compone de una serie de láminas de formato medio donde el creador realiza diferentes capturas, como si de su conocida cámara fotográfica se tratara, del entorno natural en sus diferentes momentos, elementos y espacios. Porque Alo, no lo olvidemos, es sobre todo un avezado fotógrafo, pero demuestra que también sabe dibujar; y muy bien. Y lo que parece más importante: ese conocimiento fotográfico sirve para ser aplicado al arte del dibujo de manera certera y con mucha destreza. Esto nos abre la puerta a pensar que, del mismo modo, otras disciplinas plásticas también podrían lucrarse de tal circunstancia. Y a fe que lo harán.

La novedosa propuesta en la carrera de Alo tendrá su punto de partida en el Café Indiano de Albacete el día 23 de junio a las 20.30 horas, presentación que se coronará con un pequeño ágape para los asistentes que sin duda hará tertulia en torno a la magnífica exposición del artista, y se clausurará el 28 de julio. No por ello debemos olvidarnos de su reciente, fenomenal y muy bien acogida por la crítica exposición fotográfica en su periplo por los Alpes Expedición fotográfica Efímeras, metódico trabajo de seis años, de la que se podrá volver a disfrutar en la Sala de exposiciones de la Asunción de Albacete durante el próximo mes de septiembre, dentro del ámbito del incipiente movimiento de creadores sobre todo manchegos “Living in the waste land”. Además, nuestro autor sigue perfeccionando su trabajo junto a especialistas en la materia fotográfica de la talla de Ricky Dávila y Alberto García-Alix.

III-Expedición fotografica Alpes